A QUIEN BUEN COCINERO SE ARRIMA BUENA SOMBRA LE COBIJA

El cocinero es una pieza fundamental en todo restaurante que se precie, además él lo sabe. Por ello hay que mimarle en la medida de lo posible pero sin llegar a endiosarle. Seguro que muchos de vosotros veis los famosos programas de televisión en los que sale a la luz su innegable protagonismo en la marcha de un negocio hostelero, precisamente lo que salta a la vista es que algunos cocineros tienen un carácter de lo más singular.cocinero

Eso es lo que inclina la balanza, para mejor o para peor, no hay más que ver el programa “Pesadilla en la cocina”, Alberto Chicote con más paciencia que el Santo Job, se tiene ganado el cielo. Primeramente, a los cocineros, hay que darles un espacio en el que se sientan cómodos, de ello dependerá muy mucho la calidad de sus creaciones y evitará que se quejen de no disponer de los medios necesarios.

Necesitan una mesas de acero inox que les sirva de apoyo para la elaboración de los platos y también para colocar la cortadora de fiambre, tablas de corte y envasadoras de vacio. Además, es importante que cuenten con mesas plancha de una altura de unos sesenta centímetros más o menos, sirven para apoyar encima la freidora, la plancha, el horno etc. También hay otras mesas de cocina con una altura de ochenta y cinco centímetros.

Para el almacenamiento de los platos, cacerolas y otros enseres son muy útiles los muebles de cocina.

mueble de cocina

Además, en la zona de lavado con lavavajillas, debe haber un fregadero y un lavamanos. La higiene es lo primordial, están manipulando comida continuamente.

Queda por descontado decir que necesitan de una cocina industrial dotada de varios fuegos, eléctrica o con gas; maquinaria variada, tanto de calor como de frío y por supuesto, una potente campana extractora de humos y, claro, sus utensilios tampoco le deben faltar.

Una vez que tienen todas sus cositas, empezarán a crear sus sabias recetas en alegre armonía. Hay quien dice que el cocinero no nace, se hace, su afición le puede venir por necesidad o curiosidad, pero al que le gusta, le gusta de verdad.  No hay más que ver la lista de grandes chefs que hay en nuestro país, todos tienen algo especial, en eso consiste y es que no hay nada más satisfactorio que conquistar por la comida.

Saber que al público le ha gustado “tú” plato llena más que poner una pica en Flandes. Lo que sucede es que como en todas las profesiones, siempre hay garbanzos negros que afean el cocido.

cocineraSi tuviésemos que enumerar todos los tipos que hay de cocineros no terminaríamos, así que mejor hago un resumen de los que a mí mismamente se me ocurran:

– El “soy cocinero, ni limpio ni friego”: sabe impresionar en las entrevistas de trabajo y tiene buenas referencias, quizás demasiadas. Si  logra embaucarte y lo contratas, pronto sabrás porque ha trabajado en tantos sitios, no le aguanta nadie. Él sólo cocina y los demás son sus lacayos, vamos que se cree el ombligo del mundo.

– El “abuelito dime tú”: es muy entrañable, tiene un pie en la jubilación y se sigue ilusionando en la cocina como el primer día. Prepara unos platos de escándalo porque su mano es muy sabia, aunque revele alguno de sus  ingredientes, nadie le iguala.

– El “vasco”: no porque haya nacido en el norte sino por lo “exagerao”, pone unos platos a rebosar, ni el mismísimo “Piraña”, aquél chico regordete de “Verano Azul” podría con ellos.

– El “yo no he sido”: no se corta ni un pelo a la hora de echarle la culpa a cualquiera de sus compañeros e incluso a los clientes. Si uno de sus platos no gusta es porque no tienen paladar o porque el camarero lo ha servido tarde. Necesita una buena dosis de humildad y una merecida charla con Risto Mejide, así podrá encontrar su sitio.

– El “cocinillas”: empezó cocinando de rebote y por eso es el que más interés le pone, lo que pasa es que es un poco “guarrete” y desordenado, por ello es conveniente que no cocine sólo y que el extintor de la cocina funcione.

– El “alquimista”, aficionado a cocinar con nitrógeno, tubos de ensayo y demás cosas vanguardistas. Es muy aficionado al minimalismo lo que deja a más de uno con más hambre que carracuca.

– El “Don Perfecto”: conocedor de sus virtudes a la enésima potencia, hasta tal punto que no delega en nadie, quiere hacerlo todo él y lo hace bien pero no son maneras. Como decían en Barrio Sésamo: “sólo no, con amigos sí”

– El “intruso”: ni es cocinero ni es ná, simplemente ha trabajado en algún restaurante de comida rápida o ha hecho bocatas en las fiestas de su pueblo. Sólo por eso se cree que puede adoctrinar a los compañeros, aunque lleven más tiempo que él en los fogones.

– El “Happy flower”: irradia entusiasmo por todos sus poros, nada le molesta, cree que vino a este mundo para hacer feliz al personal y  no le importa si no lo consigue, al día siguiente se presenta en el curro como si nada y sigue cocinando a las mil maravillas.

Ya para terminar, os diré que poca gente se resiste a la hora de meterse en la cocina, mucha culpa de esto la tienen los programas de televisión, yo recuerdo con especial cariño a Elena Santonja, hacía unas recetas junto con personajes famosos, la canción de su programa era muy pegadiza, se llamaba “Con las manos a la masa”, a mí me encantaba las parte ésa que decía lo de las migas con chocolate, yo me las comía con chorizo y no podía entender cómo podía existir un plato como ése.

Luego vino la cocina “con fundamento”, un cocinero vasco llamado Arguiñano empezó a hacer de las suyas, sus platos se preparaban con lo que todos teníamos en casa y hoy por hoy lo sigue haciendo, es un fenómeno, se le perdonan hasta los chistes que cuenta, son malos de narices pero enganchar enganchan.

Soy fiel aficionada tanto a Masterchef como a Top chef, me encantan. Gracias a ellos he conocido al entrañable Juan Mari Arzak, a Subijana,  a Berasategui, y como no, también las mujeres tienen su sitio, lo han tenido siempre, acordaros de nuestras abuelas. Susi Diaz, Carme Ruscalleda, Samanta Vallejo-Nájera presumen de estrellas Michelín y tienen un estilazo que pa qué contar…

Comer es un placer es una frase muy mía, además me aplico otra que leí hace poco en Facebook, “no miro ni la fecha de caducidad, si me muero, que sea comiendo”

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2 Responses to A QUIEN BUEN COCINERO SE ARRIMA BUENA SOMBRA LE COBIJA

  1. Manolo says:

    Eso, eso, un hurra para los cocineros y cocineras

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